En el último infierno , donde mueren las flores , en el último lugar donde cae la nieve , ahí te encontré llorando , cargando una pena enorme, una pena que de tan vieja ya no podía leerse - deja esa pena- te dije, me miraste con intriga, como si yo supiera algo que tú no - debo cargarla hasta que encuentre donde ponerla- - ¿y cómo sabrás qué lugar es ese?- sin más palabras dejaste la pena , que era tan grande como el sol y despegaste hacia los cielos , que en ese momento se tornaban celestes por la llegada del alba.
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