En cada esquina se fueron construyendo, sin planes, sin acuerdos, sin competencia, ni envidia, cada una en lo suyo. El tiempo va pasando y se van haciendo mas estructuradas, contienen además los polvos de lo cotidiano, los residuos del día. Desde abajo, desde mi cama, se ven como una poesía suspendida en el aire, aferrada a los muros de la realidad, a la merced de las brisas que pudieran colarse en el cuarto. Cada vez que despierto han cambiado su forma, han crecido. A mi me gustan, me alegran el día, me llenan de poesía, me dejan mecerme imaginariamente en ellas, me agitan la imaginación.
No sé porque todo el mundo me exige que limpie las telarañas.
Comentarios
...donde hay un hormiguero?...