Discuten. Ella habla y habla sin parar, sin mirarlo. Él la mira, desesperado busca los ojos de ella, sus gestos lo dicen todo, pero no emite sonido.
Ella concentrada en decir, explicar; desesperada en establecer contacto, en que la comunicación sea efectiva, no para de hablar, pero no lo ve, de vez en cuando levanta sus ojos y lo mira, encontrando un rostro confundido.
Él trata de comprender, de hacer suyas las palabras que ella dice, pero no las comprende, su mente esta agobiada en la desesperación de querer decirle lo que piensa, comunicarle lo que él siente, pero no puede, no le sale, no sabe hacerlo, y su angustia es tan grande que no puede concentrase en lo que ella dice, aunque su cara lo exprese claramente, de a ratos deja escapar un "pero" un "es que yo" y se detiene, ella cree que lo que seguirá serán excusas y sigue hablando.
Hasta que alguno de los dos, cualquiera, estalla. Esto corta la secuencia infructuosa.
Ella se calla y lo mira.
Él deja de pensar en su incapacidad de comunicarle lo que le pasa y se preocupa por ella, por que ella esté bien, la abraza sin decir nada, sin mirarla.
Ella se deja llevar al cobijo de un cálido abrazo y piensa que él no la entiende.
Él pide perdón, pero no tiene claro porque pide perdón, sabe que eso a veces funciona. Muy dentro de él se pide perdón a sí mismo por vivir encerrado en su mente y no poder decirle lo que piensa y siente de verdad, ya sea por comodidad, temor o simplemente porque no sabe que eso simplificaría muchísimo las cosas.
Ella, cansada de tanta explicación, con la paciencia agotada, recibe ese "perdón" sabiendo que no tiene mas significado que el simbólico, y se resigna dejando pasar una vez más "eso que le molesta tanto" y "aquello otro que ya se lo dijo mil veces..."
Los dos aportan a la pareja para que sea armoniosa.
Ella un montón de explicaciones, palabras por demás y toneladas de resignación frente a los cientos de "perdóname" de él.
Él frustraciones creadas por "dejar de hacer mil cosas" para que "ella no se enoje", y dejarse gritar y aguantar los interminables "te lo dije mil veces", "tú nunca me escuchas", "estoy cansada de repetirlo todo el tiempo".
Los dos creen ser los únicos que hacen sacrificios por esa pareja, y no solo eso, si no que ademas creen que el otro participante no se lo reconoce ni valora.
Comentarios
Nachop
cunde el pánico y le invade un horrible miedo.
Su boca cobarde pronuncia: "Te quiero.
No te vayas nunca, no te vayas lejos".
Y ella echa a temblar, ella echa a temblar,
ella echa a temblar: "Yo también te quiero".
Ataremos bandadas de gorriones a nuestras muñecas,
huiremos lejos de aquí, a otro planeta.
Llévame donde no estés,
un muerto encierras.